...divine addiction

Lo vivido el reciente domingo para mi fue un fenómeno extraño: Un conjunto de cinco músicos extremadamente talentosos, reconocidos mundialmente como referentes en sus instrumentos, que tocan en un local de capacidad reducida (como es el Teatro Teletón, que no debe soportar más de 2.000 personas) y aun así no lo llenan. El disco que como banda vienen a presentar creo que llena las expectativas del público objetivo y aun así no convocan a la masa de gente que uno espera ¿mucha oferta de conciertos? ¿banda muy under? ¿estamos perdiendo el amor por el barbudo baterista y sus proyectos cada vez más numerosos? no lo se…


Vamos a lo importante! el concierto de Sons Of Apollo lo había agendado hace varias semanas y tenía miedo de llegar muy molido producto de la Maratón de Santiago que corría ese mismo día por la mañana, pero sea como sea iba a estar ahí (si dos años antes había acompañado a la Carola a ver a Coldplay después del mismo evento deportivo, nada me haría abandonar a don Mike). Llegamos a eso de las 19:45 con el amigo Luis Domínguez, con quien a esta altura deberíamos llamarlos los “Portnoyliebers” por nuestra fidelidad hacia el talentoso percusionista...


El arranque del concierto fue a las 20:00 exactas, con una intro envasada, para dar paso a la brutal “God Of The Sun”, pieza que abre su buen disco ‘Psychotic Symphony’ del 2017, mostrando de a poco a los eximios músicos que componen la formación: don Mike Portnoy tras los tambores, Derek Sherinian en los teclados (formando la dupla “Del Fuvio Bros.” core del grupo y productores del único disco editado), Rob ‘Bumblefoot’ Thal y Billy Sheehan en la guitarra y bajo respectivamente (nótese que ambos tocaron con instrumentos de doble mástil toda la noche) y como frontman el excelso cantante norteamericano Jeff Scott Soto. Continuaron con “Sign Of The Times” y el riff destructor de “Divine Addiction” para dar paso al primer cover de la noche: tomado del ‘Falling Into Infinity’ de Dream Theater, se deja caer “Just Let Me Breath” una que representó todo el lado más radio-friendly que la banda quiso transmitir por esos años y que tantos detractores generó, me gustó mucho la parte que cantaba Rob Thal, un poco parecido a la versión de LaBrie en vivo. Retomaron los temas propios con “Labyrinth” y “Lost In Oblivion”, después de lo cual el señor Scott Soto demostró por que es uno de los vocalistas con un alto nivel de carisma y llegada con el público, entre juegos de voces con el público y el tributo a Freddie Mercury con “The Prophet’s Song” a capella y la inconmensurable “Save Me” acompañado por Bumblefoot (me hubiese gustado escuchar el piano de Sherinian acá, pero bueno…). Luego de esto cayeron “Alive” (la cual parte con una parte solo en guitarra y voz, cuando entra la batería Portnoy sale corriendo desde atrás, entra cantando y tocando al mismo tiempo, increíble este caballero!), un cover del tema central de la Pantera Rosa comandado por el guitarrista y el instrumental que da cierre al disco: “Opus Maximus”. A continuación un solo de teclados, para dar paso a otra pieza gigante del disco que Portnoy y Sherinian facturaron junto a Dream Theater en 1997: la extensa y maravillosa “Lines In The Sand”, cerrando después de un breve encore, con el primer single que conocimos de este conjunto: “Coming Home”.


La calidad del espectáculo que presenciamos es innegable, con un disco con 9 canciones que bordean los 57 minutos hace imposible no echar mano a algunos covers que permitan completar los minutos necesarios para un show y se agradece que Portnoy tiré de los temas que es más difícil que sus compañeros de Dream Theater vuelvan a tocar, además claro está de los solos que permitan entender por que los músicos que están sobre el escenario parecieran ser elegidos con pinzas.
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