...strength beyond strength

El sábado recién pasado, a pesar de no tener nada planificado con antelación, estuvo bastante entretenido. En la mañana mi compadre Lete me invitó junto a su encantadora esposa y su hermano a ver una función especial de Cars 2, gracias a unas invitaciones que tenía (la película bien entretenida, pero nada que cambiara mi vida)... y de paso nos quedamos a almorzar en el mall, nos tomamos un café bien conversado, para comprarle un regalo a mi madre (que está de cumpleaños la próxima semana) y un par de cosas útiles que necesitaba para la casa... así como aprovechando el impulso...

Me disponía a ver una película en la comodidad de mi hogar, cuando me llamo mi socio Manuel Sepúlveda (mansepul para los más amigos) para pasarme a visitar, debido a que andaba buscando departamento cerca de donde vivo... a los minutos ya estábamos conversando de su salto en paracaídas (donde de paso me dejó "full motivado gaia" para intentarlo en un futuro, debido a que mis temores al parecer son infundados...) y otros temas más, hasta que el hambre se hizo presente y comenzamos a evaluar comer algo... a mi compadre se le prendió la ampolleta y se acordó de un local que tiene barra libre de rolls de sushi en Tobalaba. Después de 3 segundos de meditación por mi parte (que en realidad fueron usados para acordarme donde había dejado la BIP, no para cuestionarme la partida...) partimos al Too Much (... buen nombre, mis felicitaciones...!) a desafiar su "ilimitada oferta".

Llegando al local nos dimos cuenta que había harta gente, pero igual le hicimos empeño y nos fuimos al segundo piso, donde de entrada el mozo nos dijo "la cocina está lenta, tómenlo o déjenlo", como últimamente decidí no estressarme los fines de semana y todavía quedaban 90 minutos para darle a los palillos orientales (para comer, no para tejer, ojo...!), decidimos quedarnos, total ¡que tan lento podía ser! Después de un rato, llegaron los primeros 8 rolls, bien surtidos, como para ver la variedad, que sirvieron para probar la envergadura del enemigo y a que nos enfrentábamos, después de esperar harto rato, llegó la segunda tanda de 6, que entre conversa y conversa, se fueron volando. Miramos para el lado y había harta gente esperando, por lo que siendo las 22:20 aprox. el panorama se veía negro... más cuando llegó el garzón (camarero, mozo, compadre, "oiga", "pssss" o como quiera que le digan...) para indicarnos que veía poco probable que salieran las cosas más rápido, por lo que nos conminaba a ir a reclamar con el dueño, por que el estaba aburrido de pelear con los cocineros (además nos ofreció otros platos, pero considerando que el problema estaba en la fuente de la comida, era medio ilógico el ofrecimiento...). En ese momento lo primero que se me vino a la mente fue el capítulo de The Simpsons, cuando Homero denuncia al Tenedor Libre del Capitán, por que no cumplió el lema de: ‎"Todo lo que pueda comer" (y el momento en que el abogado Lionel Hutz lanza su: "Este es el caso más flagrante de publicidad engañosa que he visto desde 'La Historia Sin Fin'") y después decidimos con Manolo quedarnos hasta que nos mandaran para la casa... a lo campeones. El garzón no puso su mejor cara y bajó a la cocina..., como a las 22:35 volvió con 8 platos con sushi y nos dice "Esto es todo lo que nos queda y es todo para ustedes, por que el resto de la gente decidió irse", la cara de felicidad que pusimos era solamente comparable al sufrimiento que se venía para nuestros estómagos, así que nos pusimos palillos a la obra y aplicamos "poder de síntesis", por que el restorant cerraba a las 23:00.

Después de una descomunal batalla palmo a palmo hasta el sexto plato (3 cada uno) con mi socio, este desfalleció, me miró con cara de derrotado y me dice tristemente "Valdex, este es un desafío que no podremos terminar juntos, sigue sin mi y que la fuerza te acompañe..." (cualquier semejanza con la realidad es mentira... eso lo escribí para ponerle cinematografía a la cosa...), así que miré al kraken de 12 tentáculos y lo desafié hasta la muerte... logrando derrotarlo después de 20 minutos de ardua batalla (5 platos en total = 20 minutos)... en resumen y como a muchos nos interesan los números, fueron 44 rolls de sushi (contra 32 de Manolo) y una mineral... lo que me dejó como un digno contendor... estadísticamente hablando, se calculó que en la última arremetida logré la no despreciable marca de 1,5 rolls por minuto (no se si seré el Usain Bolt de la ingesta de sushi, pero me deberán respetar)... así que ahí tienen las métricas suficientes para establecer las comparaciones...

Respecto al restaurant, buenos los rolls, en tamaño estándar, pero espero que el tema de la lentitud de la cocina sólo fuera un problema momentáneo y no una constante siempre, sino, de verdad sería publicidad engañosa... la atención, buena (el garzón era buena onda y tiraba tallas de como trabajan las tortugas en la cocina...). Tienen otra sucursal en el centro, que espero conocer pronto y ver si logro quebrar mi propio record, con menos almuerzo quizás...

Los 7 platos derrotados y las armas con que derroté al enemigo...

Después de eso, y como era lógico, decidimos caminar un rato por Tobalaba y de paso nos dirigimos al cumpleaños de un amigo de Mansepul que no llegó (FAIL...!), pero en el que habían varios amigos de mi compadre bastante simpáticos (donde me hicieron entender que un aterrizaje no necesariamente implica un lanzamiento... paracaidistas los hombres!) y cerramos la culinaria velada con una jugo de frutilla y una probada a las papas choras (papas salteadas en merkén y ciboulette, con una salsa de mayonesa y ajo) que se veían bastante buenas, pero que sólo les hice cosquillas, por respeto a las horas extra que estaba trabajando mi estómago, y por las que espero volver en mejores condiciones...!!!

Mi recordatorio en las redes sociales y el tributo a uno de mis ídolos culinarios... salve maestro!
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