...the final frontier

Sentimientos encontrados después de la última presentación de la Bestia en nuestro país, simplemente, por que me había hecho muchas expectativas respecto al show, el Estadio Nacional me parece casi un triunfo para el Heavy Metal, espacio reservado para convocatorias más populares, demostrando de esta forma que Maiden es casi una religión que año a año renueva y genera más adeptos, sin embargo, el recinto no se llenó (considerando que no era una presentación de Grandes Exitos, era casi predecible...) y siento que no se vivió (o no viví... seamos sinceros) la efervescencia de venidas anteriores, con la partida apoteósica de “Aces High” o similares (esta opinión es netamente personal, lo recalco)... además que por la posición que tuve en cancha no pude disfrutar a cabalidad del espectáculo visual que traían como montaje, así como escuché un sonido bastante bajo o poco potente (siempre había salido medio sordo y disfónico, esta vez no se dio, lo que para mi es una pena)...

Vamos por partes, la presentación de los teloneros estuvo correcta, con un Kingdom Of Hate que apeló bastante a los nacionalismos para encender la caldera y unos Exodus que a punta de un sónido clásico de Thrash (y uno que otro chi-chi-chi) logró dejar algo prendidos al público, el que lamentablemente al parecer esperaba el plato fuerte con ansias.... minutos para las 9 de la noche aparece en escena Sam Dunn, indicando que se grabaría un DVD y que esperaba que fuéramos más ruidosos que el público argentino (si con eso no reaccionábamos, no se que podría hacernos saltar, apelando a lo más profundo de nuestro patriotismo!!), posteriormente “Doctor, Doctor” de UFO (más que predecible esto señores!) y a las 21:00, haciendo honor a la nacionalidad... comienza la intro de “Satellite 15” (interminable a mi parecer), para proseguir con el primer corte homónimo del disco que sustenta la gira, que empezó a calentar de a poco al respetable... el set, en general eligió lo mejor del disco nuevo, insisto, a mi parecer (“The Final Frontier”, “El Dorado”, “The Talisman” [pedazo de tema!], “Coming Home” y “When The Wild Wind Blows”) con los clásicos de siempre (“2 Minutes To Midnight”, “The Trooper”, “The Evil That Men Do”, “Fear Of The Dark”, “Iron Maiden” o “Blood Brothers”). Dentro del set normal, dos perlas que me quitaron el aliento definitivamente fueron: “Dance Of Death”, recuerdo el concierto de 2004 donde no le tomé el peso a lo que estaba escuchando y ahora pude re-apreciar tremenda obra, con un Dickinson pletórico en la voz y una base rítmica perfecta, el otro momento fue “The Wicker Man”, recuerdo cuando tenía “la mano” para venir a Santiago, aquel mítico 15 de enero de 2001 y el muy maldito profesor de diseño de algoritmos (cuyo nombre juré no volver a pronunciar, pero que es Patricio Gálvez, sólo para dejar el registro histórico de mi ira), no me dejó adelantar el examen y me lo perdí con un mes de anticipación, así que tuve que esperar 10 años para poder escuchar ese riff demoledor y las líricas casi poéticas que marcó el retorno de Bruce Dickinson a la banda más grande del heavy metal. Mención aparte merece la participación del Eddie móvil (en “The Evil That Men Do”), quien esta vez, a parte de molestar a Gers, se dió el lujo de “tocar un par de riffs” con la dupla Smith/Murray, así como el Eddie estático que apareció en “Iron Maiden”, tras la batería de Nicko, recordándome un tanto a los marcianos de “Mars Attack” y que por el tamaño y movimiento (obviando lo mítico de la mascota...), se ganó una ovación más que merecida...

Acierto fotográfico de mi primo, con el que estuvimos alabando a la Bestia

Para el encore del show, tres tesoros, las incombustibles “The Number Of The Beast” (la de señoras que debieron estar rezando en los alrededores del Nacional a esa hora jejejeje) y mi canción favorita de la banda, la eterna “Hallowed By Thy Name” (si no hubiese por que me agarré en un cruce de palabrotas con una señorita, hubiese estado perfecta), cerrando la noche con una perla extraída del baúl de los recuerdos, “Running Free” (con Harris en las segundas voces, a lo Live After Death, uff que recuerdos...!!) se encargó de agotar las últimas reservas de energía que quedaban, dejando al público rendido y listo para la partida a casa...

En resumen, como conversaba con mi primo Sergio, este no es el mejor concierto de Iron Maiden al que he ido (considerando que es el cuarto, algo de eso puedo decir), el desplante de la banda, la fuerza de Dickinson, el talento de Murray/Smith/Gers intacto, el liderazgo de Harris y la precisión de McBrain intactas, sin embargo creo que esta vez el que andaba fuera de sintonía era yo y por eso encontré muchas cosas malas o quizás (insisto) tenía expectativas más altas por el hype del Nacional y el DVD... si leen otros reviews, quizás pensarán que fui a otro concierto... si vas a ver a tu banda favorita y no lo disfrutas, algo malo debe estar pasando...

A la entrada del concierto, con el elefante blanco de fondo
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