...true chilean hate

El viernes recién pasado acompañé a un compañero de oficina a mirar unos audífonos que se quería comprar, a una tienda especializada en el rubro, con el objetivo de tentarme por alguno para la oficina ya que los que tengo están algo viejos y se que pronto me abandonarán...
Al llegar me llamó la atención que en el local tienen todos los audífonos en stock disponibles para pruebas y hay compadres especialistas que te van guiando en la compra, partiendo por la base más típica ¿cuánta cantidad de plata está dispuesto usted a invertir? y ahí la gama de opciones se dispara, que si los quiere para caminar, para la oficina, para correr, con aislación de ruidos externos, in-ear y un largo etcétera... en fin, el objetivo de este post no es hablar de audífonos (tema del que no tengo idea, dicho sea de paso) sino del vendedor, que coincidiendo con la popularidad de Nicanor Parra, podríamos denominarlo el "Anti-vendedor":

Ese viernes andaba con la cabeza en otra parte y la verdad no andaba caliente por comprarme audífonos ni nada, así que me dediqué a mirar el local, mirar como se probaban los audífonos y otras cosas, cuando de pronto me di cuenta que el vendedor nunca respondía 100% las preguntas de los clientes, siempre había un pero para no llevarte el producto, que no necesitabas tanta máquina, que los bajos no existían, que no se que, no se cuanto.



Personalmente le pregunté por algo de gama media que me permitiera escuchar algo en la oficina, realzando los bajos (para escuchar bien el bombo y a don Steve Harris jejeje) pero este compadre me respondió: "mientras más caro el audífono menos bajo suena, en realidad el bajo no existe en la calidad de la música"... ufff me imaginaba la cara de Racuna descompuesta y mi respuesta fue mi ya clásico alarde de duda: "yaaaaaaaaaaaaaaaaa"... posterior a eso me decanté por mi primitivo sentido auditivo y me propuse escuchar con mi fiel iPod, por lo que lo saqué de la mochila y me dispuse a usarlo... ¡craso error! ¡cómo se me ocurre! ¡maldito impío! el compadre me suelta un: "sabías que existen reproductores de 20 lucas que suenan mil veces mejor que 'un iPod'" (lo pongo entre comillas, el golpe no era a cualquier iPod, era al mío) a lo que le respondí "puede ser ¿pero con 80 GB de capacidad?" iluso, eso no se hace, no alimentes al troll dicen por internet, recibí un insolente "pero suenan horrible, eso no es calidad en música, ese formato mp3 no le saca partido a los 80 GB", bueno algo de razón tiene en cuanto a la calidad del formato, pero habemos algunos que no notamos calidad sobre 192kbps (harina de otro costal), ya era la segunda... finalmente le pregunté que me recomendaba para escuchar en el PC de la oficina y su respuesta fue un amable: "complicado, todos los computadores suenan horrible, ya que las tarjetas de sonido son todas malas, más encima los notebooks son peores ya que tienen todo condensado entonces la electricidadzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz", mi respuesta fue un "vale, JP (a quien acompañaba) me tengo que ir, me llaman en mi casa..."

Dios Cristo! uno lo único que quiere es que le recomienden algo bueno, en una gama de precio X ¿cómo no va a haber nada? ¿cómo todo es tan negativo?, después reflexionaba y quizás este señor se cree el padre de los audífonos y busca a un elegido para cada par y realmente no era digno de llevarme alguno, en fin, para la próxima seguiré la tradición de ir a la Casa Royal del centro de Santiago y elegiré el que más me tinque, total, ese vendedor me endosará toda la culpa por mi elección sin importarle si los uso para correr, ver películas o escuchar Slayer, Iron Maiden o la lesera que se me ocurra en mi callampa iPod o en la pésima tarjeta de sonido del notebook...

PD.- El título del post es en base a la buenísima canción "True American Hate" del último disco de Testament, péguele su escuchada, no se arrepentirá...
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