...killer queen

Para nadie es un misterio que Queen es una de aquellas bandas mastodónicamente populares, de aquellos grupos tan populares que hasta tu tía que escucha rancheras conoce "We Are The Champions" (si no en la radio, en alguna vuelta olímpica de algún equipo, digamos, Colo-Colo). 
Comenzar a hablar disco a discos sería latero, para eso hay cientos de blogs o reportajes en internet donde desglosan una a una las canciones, por lo que creo que haré una cosa más personal, como lo que hice hace unos años con Pearl Jam


Personalmente, Queen fue una de los primeros conjuntos que me llamó la atención, allá por el verano de 1996, cuando un primo de Santiago me pasó su discman con el 'Greatest Hits II' y reconocí varias melodías que antes no sabía de quien eran, entre ellas “I Want To Break Free” que aparecía en un comercial de Shell… Queen fue el artista de mi primer cassette original (el mismo verano), el 'Live At Wembley' el cual me compré en 2 cuotas en la disquería local de Constitución (Top Music, aún recuerdo el nombre...) y con estos antecedentes, formó parte fundamental de mi juventud temprana, los dejé de lado un rato, pero siempre volvían. Alguna vez mi compadre Leja me preguntó ¿algún día te comprarás todos los discos de Queen? a lo que respondí: "no lo se, no es parte de mis prioridades", sin embargo, en la navidad pasada me llegó una oferta para llevarme 3 cajas con los discos de estudio a un precio muy atractivo y tuve que reordenar mis prioridades. De esta forma, este año "me di el trabajo" de escuchar uno a uno los quince discos de estudio, en versión remasterizada y con un EP extra (que poco aportaba la verdad), por lo que me pude hacer una vista harto más completa de una banda realmente impresionante, que tuvo una capacidad de adaptación y evolución alucinantes, partiendo por una mezcla de rock clásico con tintes operáticos muy rudimentarios, hasta pulir el estilo en quince discos de estudio, en el que cada uno dejó algo importante en la historia de la música, salpicando lo que hoy conocemos como rock clásico de los 70’s y el pop de los años ochenta principalmente.

Durante mis años de universidad comencé a escuchar otras bandas, otros estilos y las conversas las adornaba Iron Maiden, Metallica, Pantera y otras bandas más onderas, pero con el Lete y con Janox siempre terminábamos nombrando a Queen por alguna razón, y eso es un síntoma inequívoco de la grandeza de una banda y es por esto que nunca se fue de mi radar, de pronto el random se rajaba con una canción y ahí volvían los recuerdos, las tardes en Constitución escuchando música con mis compadres Leja y Marcos, la pirateada de los VHS que la profe Ximena y el profe Esparza nos prestaban (y los CDs que tomaba con pinzas para no rallar… la profe Ximena me regaló el vinilo del Queen II, pero el terremoto se lo llevo hace casi 5 años), el concierto tributo al gran Freddie Mercury que grabé una navidad cuando se le ocurrió al Fox retransmitirlo (en el mes de Queen como lo bautizó VTR en su revista…) y los vídeos que se veían los 24 de noviembre, cuando generalmente el MTV le dedicaba su programación en conmemoración de la muerte del mejor frontman de la historia…

En este punto me detengo unas líneas, hablar de Queen sin dedicarle un par de letras a Freddie Mercury sería una falta de respeto, quizás no es más importante que Brian May, Roger Taylor o el callado John Deacon, pero de que se transformó en el ícono del grupo, es una verdad absoluta… han corrido ríos de tinta respecto a su grandeza como frontman, sólo equiparadas a la cantidad escrita respecto a su vida privada (cosa que a esta altura poco me importa, cuando era adolescente era más talibán y me enojaba un poco cuando la evidente homosexualidad del señor Mercury era el tema central, ahora es un chiste…) así que valgan mis palabras de agradecimiento por el entretenimiento que nos ha dado desde hace 40 años!


Después de hablar del pasado vamos al presente y como comenté, después de escuchar los 15 discos de corrido, me da un placer enorme descubrir perlas como “Teo Torriatte” del A Day At The Races o “Sail Away Sweet Sister” del The Game, la declaración de principios en “Let Me Entertain You” alojada en el ‘Jazz’, la fuerza de “Put Out the Fire”, la buena onda de “Need Your Loving Tonight”, la primitiva grandeza de “Liar” o “March of the Black Queen” y debo reconocer que escuchar “The Show Must Go On” o el ‘Made In Heaven’ completo me pone triste, debido a que los últimos tres discos de la banda son una lenta despedida que se percibe en las melodías… en fin.


Hace un tiempo pude disfrutar de un buen documental titulado “Days Of Our Lives” que resume de forma breve la carrera de la banda y otro grandioso dedicado a Freddie llamado “The Great Pretender” recomendable para poder tomarle el peso histórico a un cuarteto inglés que marcó a varias generaciones… Sobre el material en vivo, me sigo quedando con el concierto en Wembley, aunque el 'Live Killers' y los que salieron registrando las giras de principios de los 80's no lo hacen nada mal...


Para cerrar, otro factor importante en esta “vuelta a las raíces musicales” la tiene la Carola, a quien le gusta mucho la banda y con quien hemos escuchado el ‘Live At Wembley” 10^1000 veces, sobre todo en los viajes en auto, hace poco también vimos “Mercury, la leyenda” un muy buen montaje chileno que toca temas como los excesos del Rey Freddie y su relación con los más cercanos, con harta música en vivo y diálogos de antología ¿o no cariño? :-)


PD.- Editando este post me di cuenta que ya había escrito antes de Queen, pase por acá...

...true chilean hate

El viernes recién pasado acompañé a un compañero de oficina a mirar unos audífonos que se quería comprar, a una tienda especializada en el rubro, con el objetivo de tentarme por alguno para la oficina ya que los que tengo están algo viejos y se que pronto me abandonarán...
Al llegar me llamó la atención que en el local tienen todos los audífonos en stock disponibles para pruebas y hay compadres especialistas que te van guiando en la compra, partiendo por la base más típica ¿cuánta cantidad de plata está dispuesto usted a invertir? y ahí la gama de opciones se dispara, que si los quiere para caminar, para la oficina, para correr, con aislación de ruidos externos, in-ear y un largo etcétera... en fin, el objetivo de este post no es hablar de audífonos (tema del que no tengo idea, dicho sea de paso) sino del vendedor, que coincidiendo con la popularidad de Nicanor Parra, podríamos denominarlo el "Anti-vendedor":

Ese viernes andaba con la cabeza en otra parte y la verdad no andaba caliente por comprarme audífonos ni nada, así que me dediqué a mirar el local, mirar como se probaban los audífonos y otras cosas, cuando de pronto me di cuenta que el vendedor nunca respondía 100% las preguntas de los clientes, siempre había un pero para no llevarte el producto, que no necesitabas tanta máquina, que los bajos no existían, que no se que, no se cuanto.



Personalmente le pregunté por algo de gama media que me permitiera escuchar algo en la oficina, realzando los bajos (para escuchar bien el bombo y a don Steve Harris jejeje) pero este compadre me respondió: "mientras más caro el audífono menos bajo suena, en realidad el bajo no existe en la calidad de la música"... ufff me imaginaba la cara de Racuna descompuesta y mi respuesta fue mi ya clásico alarde de duda: "yaaaaaaaaaaaaaaaaa"... posterior a eso me decanté por mi primitivo sentido auditivo y me propuse escuchar con mi fiel iPod, por lo que lo saqué de la mochila y me dispuse a usarlo... ¡craso error! ¡cómo se me ocurre! ¡maldito impío! el compadre me suelta un: "sabías que existen reproductores de 20 lucas que suenan mil veces mejor que 'un iPod'" (lo pongo entre comillas, el golpe no era a cualquier iPod, era al mío) a lo que le respondí "puede ser ¿pero con 80 GB de capacidad?" iluso, eso no se hace, no alimentes al troll dicen por internet, recibí un insolente "pero suenan horrible, eso no es calidad en música, ese formato mp3 no le saca partido a los 80 GB", bueno algo de razón tiene en cuanto a la calidad del formato, pero habemos algunos que no notamos calidad sobre 192kbps (harina de otro costal), ya era la segunda... finalmente le pregunté que me recomendaba para escuchar en el PC de la oficina y su respuesta fue un amable: "complicado, todos los computadores suenan horrible, ya que las tarjetas de sonido son todas malas, más encima los notebooks son peores ya que tienen todo condensado entonces la electricidadzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz", mi respuesta fue un "vale, JP (a quien acompañaba) me tengo que ir, me llaman en mi casa..."

Dios Cristo! uno lo único que quiere es que le recomienden algo bueno, en una gama de precio X ¿cómo no va a haber nada? ¿cómo todo es tan negativo?, después reflexionaba y quizás este señor se cree el padre de los audífonos y busca a un elegido para cada par y realmente no era digno de llevarme alguno, en fin, para la próxima seguiré la tradición de ir a la Casa Royal del centro de Santiago y elegiré el que más me tinque, total, ese vendedor me endosará toda la culpa por mi elección sin importarle si los uso para correr, ver películas o escuchar Slayer, Iron Maiden o la lesera que se me ocurra en mi callampa iPod o en la pésima tarjeta de sonido del notebook...

PD.- El título del post es en base a la buenísima canción "True American Hate" del último disco de Testament, péguele su escuchada, no se arrepentirá...

...coffee shop

Hay un dicho popular que un informático "Es una máquina capaz de transformar café en código fuente", en mi caso no es tan así debido a que cuando ando con sueño mis niveles de idiotez sólo los puede calmar una buena almohada, por lo que nunca he usado la cafeína como combustible (a veces sólo como placebo), pero de vez en cuando me gusta tomar un buen café. En este sentido y como en otros tantos aspectos culinarios de la vida, mi paladar no es fino, por lo que no soy tan delicado a la hora de elegir una cafetería, es por esto que soy un devoto consumidor de productos del Starbucks. Hace un par de años le comenté a mi buen amigo Lete donde estaba tomando desayuno y por poco no le da un paro cardíaco, su sibaritismo extremo no concibe que alguien vaya de forma voluntaria al "McDonalds de las cafeterías", en fin, en gustos colores...

La principal razón por la que me gusta, es el sabor de los productos, los encuentro ricos y con eso es suficiente para mí, además tienen algo que no todos los restorants/cafeterías pueden tener (y que es una características de las cadenas de este estilo, lo asumo) y es que en todos los locales los productos son iguales, es decir, un cortado es igual en la sucursal de Huérfanos y en el Aeropuerto, y eso para uno que viene del "paradigma estructurado" es algo impagable.

Además de lo anterior, la variedad de pasteles que tienen es buena y nuevamente el sabor es notable, uno que es medio tentado al dulce de pronto, agradece esas porciones de caballero que venden, no muy grandes para sentirse culpables, pero que tampoco pasan por canapés de fiesta. La Carolita da fe de eso, después de probar una especie de Kuchen de frambuesa, hace un mes está presente en sus sueños. Tienen algunos productos que son light así que igual los gringos se preocupan de la dieta de uno (si, claro...) La frescura de los productos también se agradece, he comido unos potes de fruta que venden en el centro y siempre me sale algo "picado" como diría mi abuelita, así que me voy a la segura, aunque en precio de pronto den ganas de pensarla.

Finalmente, y de forma más seria, los jóvenes se preocupan de atenderte como Dios manda, por 5 a 10 minutos te puedes sentir el centro de la conversa, se saben el menú, te aplican las configuraciones más extrañas (Mocha alto con leche descremada, sin crema, tibio y con dos endulzantes... los desafío a repetir ese discurso sin equivocarse a la primera), me tinca que los azotan al final del turno si se equivocan, pero eso quedará en el misterio.


Este post no pretende ser publicidad, sino documentar otra de las cosas que pasan en mi vida cotidiana... saludos!

PD.- A don Charlie Benante de Anthrax le gusta esta cadena también, si no me cree, pase por el store o por la página de uno de los grandes bateristas del Thrash!

...la llama homicida

Hace un tiempo que declaré que no era un buen lector y que no lucharía más por tratar de serlo, definitivamente la lectura no tiene cabida en mi rutina habitual y habría que aprender a vivir con ello, por lo que mi fuente de información en papel serían sólo las revistas, que me permiten dedicarle poco tiempo y dejar cerrado el tema rápido, en fin, cosas de cada uno. Un día navegando por mi timeline de Twitter me encontré con una interesante noticia de mi amigo Álvaro Díaz (@adiazvaldes) una connotada personalidad de la televisión maulina sobre el lanzamiento de "La llama homicida", una obra póstuma de un señor llamado Manuel Ormeño, quien ofició de profesor en el Liceo de Constitución y escribió la novela ambientándola en el Constitución de principios del siglo XX, la cual salió a la luz después de harto tiempo de su fallecimiento, gestionada por sus hijos, por lo que me llamó profundamente la atención poder leerla. Como mi amigo es de las personas influyentes de la Perla del Maule, tenía varias copias disponibles (hicieron un reportaje de don Manuel, el cual alcancé a ver en uno de mis viajes), por lo que raudamente embaló uno de los libros y me la hizo llegar a mi morada en la capital (con ese nivel de dedicación sería un roto de °!"#$%&/()(/&%$#"! si no la leía... o sea!) así que en un viaje a la casa de la Carolita en Curicó comencé a leerlo, al ritmo de una lluvia profusa, yendo hacia el sur...

Lo bueno es que era de esos textos que "se leen solos", aparte de tener la letra grande (comentario muy Bart Simpson dicho sea de paso), el relato es ameno y conciso, capítulos cortos y con personajes bien definidos desde el principio. Sobre la historia no es una revolución de la literatura, incluso me atrevería a decir que es predecible: un señor de la capital (Fernando Santibáñez Rojas) viaja al pueblito y se enamora de la dama más respetada de la ciudad (Estela Ramos) quien es pretendida por el pinganilla con plata del pueblo, quien no escatima en recursos para mantener el interés de la señorita, incluso usando métodos "no santos". A pesar de lo anterior, el encanto personal viene por la ambientación bastante rica, indicando lugares típicos de mi querida ciudad, como la Plaza de Armas, la ribera del Maule, el Liceo, Rancho Astillero, intersección de calles centrales, etc. lo que hace viajar mentalmente a escenas que quizás para mi abuela o mis tíos de mayor edad eran parte de su paisaje típico y permitiéndome también recordar las tonteras que uno hacía cuando niño/adolescente por ahí mismo, sensación que a esta altura de mi vida (a casi 15 años de irme de la ciudad) es un placer incalculable sentir.

Finalmente, un agradecimiento a mi amigo Álvaro por el regalo (espero que las tortas curicanas entregadas en compensación hayan estado buenas jejejeje), realmente fue un bonito momento la lectura!

La portada del libro, en un color cepia quizás rememorando la época en que se ambienta la historia.

Mi compadre Álvaro, quien me envió exclusivamente esta foto (con un look Aldo Duque típico de sus despachos desde el candente sol de la Perla del Maule) para que ilustrara el post.

PD.- Este post lo escribí escuchando el 'A Day At The Races' de Queen y cerrándolo me doy cuenta de la joya que es "Teo Torriatte (Let Us Cling Together)" que cierra el disco, por Dios que canción más bonita, no hay otra palabra para describirla... #eso