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...the long and winding road

Hablar de Paul McCartney es centrarse de uno de los artistas más importantes del siglo XX (el más grande para mi) y cuyo legado a esta altura es incuantificable para la música popular y por lo mismo, haber tenido la oportunidad de disfrutar de su show en vivo en dos ocasiones me hace sentir orgulloso de vivir en esta época 🤣. Hace como tres años que ando con la onda de profundizar en la obra de The Beatles y por eso mismo he ido comprando textos, este en particular, me lo regaló mi suegra (dateada por la Caro, obvio) para mi cumpleaños y me puso hermoso desafío por delante, sobre todo pensando en que me he puesto flojo para leer con el tiempo. 

El libro cuenta con la aprobación del gran Paul, pero no es una autobiografía. Recorre muy bien los diferentes periodos del artista, cerrando la mitad del libro con la separación de The Beatles, etapa profusamente descrita. El fin del grupo, las peleas, las disputas legales y toda esa pesadilla está muy bien contada y con harto detalle sabroso de primera fuente, a partir de entrevistas y material de época, aunque a veces cae en el exceso de temas legales, en mi humilde opinión.

El ámbito personal del ídolo es importante: como se mezcla la figura de Mary, la madre que muere joven a lo largo de toda su vida, las relaciones que formó y que forjaron su personalidad, la importancia de Linda desde que se flecharon en la época del “Sgt. Peppers” y como se transformó en un pilar y en cierta manera en una madre protectora, el fracaso del apresurado segundo matrimonio, la relación con los hijos, con los otros tres beatles, el cariño entrañable hacia John Lennon, con quien a pesar de estar peleando siempre lo miró como su cuasi hermano, con quien logró enterrar el hacha de guerra antes del fatídico 08 de diciembre de 1980.

El texto no pretende ser una reivindicación de la figura de Macca, pero si intenta posicionarla con la importancia que tuvo para la banda más importante de la historia. Tras la muerte de Lennon su figura se volvió legendaria, mientras que McCartney sigue siendo considerado por algunos como el ayudante. Hay que reconocer que gran parte del catálogo popular del grupo es obra de él y el componente de leyenda de su partner de composición será algo con lo que cargará solo por el hecho de "morir más viejo que John". Personalmente la época de Wings me gusta mucho, creo que “Band on the Run” es uno de los mejores discos de la vida y el “Wings Over America” es una joya de los álbumes en vivo y agradezco el detalle con el que cuentan esos 8 años de historia, hasta la maldita encarcelación por marihuana en Japón en 1980. La carrera solista del maestro la conozco menos, pero dentro de su profusa discografía hay algunos discos que son una maravilla (“Flowers In The Dirt” y “Off The Ground” me gustan mucho, pero me falta mucho que recorrer ahí, lo reconozco)

Finalmente, sumergirme en las más de 750 páginas fue todo un desafío, creo que es el libro más largo que he leído en mis “escasos” 40 años y vaya que valió la pena. Igual la forma en que están distribuidos los capítulos y la pluma fácil de leer de Philip Norman me hizo fácil el proceso. Vino muy bien el periodo de vacaciones para la misión, me leí casi 450 páginas en 8 días 😬

...diary of a madman

Este blog ha estado más lento que río de manjar, porque la verdad es que me cuesta un mundo para encontrar inspiración últimamente, pero bueno, ahora tengo algo de ánimo así que vamos con un poco de letras. Hace tiempo sigo el canal de un Youtuber español que habla de música, llamado MusicRadarClan y en uno de sus videos habló de los libros de música que recomendaba, siendo el de Ozzy Osbourne uno que nombró por lo gracioso que era. Se lo pasé como dato a la Carola y para el San Valentín del año pasado me lo regaló... y estuvo juntando polvo ahi un tiempo, pero luego de leerme un par de textos de Agilidad, quise darle unas buenas vacaciones a mi cerebro y nada mejor que dejarlo en manos del buen y querido Ozzy... 


El libro no pretende ni por lo bajo se una biografía exhaustiva del oriundo de Aston, Birmingham, en plena zona acerera de Inglaterra, de infancia difícil, pero que inexplicablemente (él lo sabe y lo resalta), todas las cosas se le fueron dando. El texto (a pesar de ser una traducción de la Madre Patria) es tremendamente gracioso: la capacidad de reírse de sí mismo y de sacar chistes de debajo de la manga es impresionante. Ahora tan inexplicable no es, ya que siempre se ha reconocido un payaso incluso como el frontman de una de las banda más inspiradoramente oscuras de la historia. El libro tiene pocos pasajes oscuros y transita generalmente por las borracheras, las resacas, las largas jornadas de drogadicción y las locuras que realizó el Madman mientras no se acordaba de nada. Exalta innumerables veces la figura de Sharon (su esposa para los que no han estado en el planeta rock en los últimos 20 años) como su salvadora y el motivo para seguir parado. Por supuesto aparecen los grandes eventos como la mordida al murciélago, la decapitación de las palomas, la orinada en el Álamo y otras tantas!!

Como crítica negativa quizás debo hablar sobre lo poco que cuenta de sus aventuras en el plano musical, los momentos más celebres que conocemos de su historia son solo para destacar todo lo decadente que pasaba después. Salvo la muerte de Randy Rhoads y algunos eventos desafortunados con sus esposas, el libro es un jolgorio constante, hasta que cierra con su rehabilitación total y cómo transcurre su vida como mortal, con un baño inteligente y una tele que baja del techo.

Yo he tenido la suerte de ver a Ozzy dos veces en solitario y dos veces junto a los eternos Black Sabbath y siempre han sido conciertazos, de hecho el primero de los padres del metal entra fácil entre los 10 mejores que he visto en mi vida, por un sonido perfecto. Personalmente a Ozzy lo estimo montones por el mismo motivo que me gustó su libro: es un personaje crucial en la historia del Metal, millones de fans, millones de discos vendidos, pero da lo mismo, sigue siendo un viejo loco y más querido que cualquier cosa!!

PD.- Para los que se motiven, el artefacto se llama "Soy Ozzy: Las Memorias de Ozzy Osbourne" y está co-escrito entre Ozzy Osbourne y Chris Ayres y lo pueden pillar acá.

...turn off your mind relax and float down stream

El año pasado me dio fuerte por escuchar a The Beatles. Siempre he creído que los oriundos de Liverpool fueron, son y serán la fuerza musical más importante de la historia y de esta forma siempre están rondando el inconsciente colectivo. Con lo que me gusta el rock nunca le había puesto demasiada atención más allá de los hits conocidos por todos, hasta que el 2019 me puse en la tarea de escuchar sus discos con mayor atención y repasar su historia a través de documentales, lectura y conversaciones con el profesor Sergio Cisternas (aka mi primo), el que de verdad sabe de estos cabros. Y bueno, que le vamos a hacer, los amigos son unos cracks, no vamos a descubrir la rueda ahora.

Un día leyendo cosas en internet llegue a un artículo del sitio Culto (una sección de un diario chileno que habla de varios temas interesantes de cultura pop) donde comentaban sobre los mejores libros de música y apareció uno llamado “El Sonido de The Beatles” de Geoff Emerick y como estaba con todas las ansias de aprender de los Cuatro Fantásticos, en cuanto pude comprarlo, se fue al bolsillo.


El texto en sí es súper llevadero, co-escrito con el periodista, productor e ingeniero de sonido Howard Massey, el relato es una cuasi-biografía de Emerick, pero centrada en sus múltiples idas y venidas con The Beatles, desde la primera audición para EMI frente al grandioso George Martin, hasta la grabación de ese monstruo que fue “Abbey Road” (uno de mis favoritos, por cierto, y cuyo título no fue un tributo a los estudios, sino una salida rápida a un problema mundano a esa altura como el nombre del álbum). Es interesante ir leyendo como el grupo de amigos inicial se fue convirtiendo en un montruo de cuatro cabezas que terminó casi sin trabajar en conjunto, la explosión de mal genio que hizo que el ingeniero abandonara la grabación del “The White Album”, como George Martin pasó de ser el arquitecto del sonido Beatle a palidecer ante la irrefrenable necesidad de experimentar y sobresalir de Lennon y McCartney, la pareja de compositores que cosecharon casi la totalidad de los éxitos que clavaron en cuanto ranking existe.


El autor claramente se decanta por McCartney (de hecho después de la disolución de la banda, siguió trabajando con él durante mucho tiempo), a quien identifica como el líder musical del grupo y quien siempre quiso seguir siendo parte de una banda de pop y no cambiar la música para siempre como Lennon y sus experimentos. A pesar de lo anterior, su punto de vista respecto al resto del grupo también es interesante: como Lennon fue mutando su difícil personalidad, siempre con la irreverencia y palabras sarcásticas a flor de labio, el cambio que vivió el gran compositor con el consumo de drogas a mediados de los 60’s y la evidente incomodidad que generó en la banda la omnipresencia de Yoko Ono, rompiendo la regla que decía que nadie estaba con el grupo cuando grababan en el estudio. Respecto a George Harrison marca una evolución, de el tímido guitarrista a quien siempre le costó clavar los solos es estudio y que vivió bajo la sombra de McCartney, hasta el atrevido músico que no titubeó en poner sus composiciones en la mesa y a su entero gusto, sin mediar las presiones de cambios sugeridos. Y respecto a Ringo, bueno Ringo es Ringo, gracioso, sarcástico y siempre con más tiempo libre que el resto de sus colegas, pero que sacó varias sugerencias sarcásticas que terminaron siendo piezas clave del engranaje Beatle (la portada de “Abbey Road”, sin ir más lejos)

Un detalle interesante es la cantidad de información que entrega respecto a los efectos usados, la composición, los músicos invitados, el desarrollo de las sesiones de grabación de temas insignes y técnicamente muy complejos como “Tomorrow Never Knows” (a quien el autor dedica largos párrafos y por eso el título del post), “Strawberry Fields Forever”, “A Day In Life” o “Penny Lane”, y el infierno que significó registrar “Obla-Di Obla-Da” o “Revolution”.


El texto también es una muy buena crónica de época, que relata a la Inglaterra post Segunda Guerra Mundial, y esa transformación que estaba viviendo la sociedad, por un lado con un empaquetamiento extremo (los ingenieros de EMI vestían de traje y coronas en algunos casos) y por otro lado la juventud que comenzaba a usar ropa de colores, buscar nuevas experiencias e identificarse con ídolos musicales de una manera en que no se había visto, impulsado por la entrada masiva de la radio y TV en los hogares de todo el mundo.

Para cerrar, un libro muy recomendable, con cierto tinte técnico cuando explica algunas de las tácticas usadas para lograr sonidos revolucionarios para la época, especialmente en los álbumes “Revolver” y “Sgt Pepper Lonely Hearts Club Band” (con sus sesiones maratónicas de trasnoche) y que se mueve bien en cada detalle, sin ser una biografía exhaustiva, retrata muy bien lo que eran The Beatles en su terreno natural: el estudio de grabación.


PD.- Este es el primer post que escribo sin usar un computador. Lo redacté completo en el teléfono y le di los últimos toques en el iPad, así que si ven alguna pifia por ahí, puede que sea por eso...

...the gospel according Andrew O'Neill

Desde que leí el libro de Bruce Dickinson me han dado ganas de leer más libros relacionados con la música, quizás como una demostración más de procrastinación hacia los libros que sé que debería leer y que ya conforman un extenso backlog con cero priorización por parte del Product Owner aka yo... pero bueno, eso es harina de otro costal.


Para la navidad recién pasada mi Carola tomó una de las sugerencias de regalo que uno tira mientras camina por la vida, y me regalo un libro que se llama “La Historia del Heavy Metal” del escritor inglés Andrew O'Neill, que sin leer ninguna reseña me llamo la atención en una vitrina. Profundizando una vez que lo tenia en mis manos, me di cuenta que este autor es en realidad un comediante y por lo tanto su forma de escribir es bastante lúdica, con un montón de bromas en el pie de página y un par de chistes notables. Para ordenar las ideas algunos punteos, algunas cosas que me llamaron la atención:

  • Me gustó mucho como fue hilando los distintos periodos de la música, partiendo de las raíces y definiendo aspectos como proto-heavy y bandas que a su entender no son Heavy, salvo en Deep Purple, creo que concuerdo con su punto de vista.
  • Es brillante como presenta el génesis del movimiento a través de Block Sabbath, que es algo que todos podemos pensar, pero como lo cuenta me gusta mucho, hilando ideas del cristianismo pero a través de Iommi, Osbourne, Butler y Ward.
  • Me gusto la forma en que explicó el nacimiento y evolución de géneros como el Thrash, el Black Metal en todas sus olas y el Death Metal. Se nota mucho que son sus estilos favoritos y donde ha concentrado su mejor esfuerzo, aportando datos que personalmente desconocía, especialmente en el orden de aparición de bandas del thrash norteamericano.
  • Es evidente que Metallica es una de sus bandas favoritas y no tiene asco en decirlo, a pesar de que como fan entiende bien los ciclos por los que ha pasado el grupo y se agradece. Además concuerda en que St. Anger es algo que jamás debió pasar. Debo reconocer que el chiste de “Siéntate Lars” no termino de entenderlo.
  • El autor tiene una postura muy clara respecto a temas relevantes como el feminismo o el racismo, por lo que no le tiembla la pluma para bajar del pedestal a artistas que se fueron por un lado poco santo en estos aspectos, hay pocos, pero los hay y se agradece que se expongan los puntos y (IMHO) les den en el suelo.
  • Me gustó mucho el chiste final de cómo será el futuro del Heavy Metal, con esa sociedad gobernada a partir de la Ascención de Manowar a la presidencia (todo muy bien maquillado "para que no se note" que los palos se dirigen a Trump) y el disco de Guns N’ Roses que nunca se edita por diversas razones.
  • Siento que nunca llegó a cerrar el tema con Judas Priest, si bien lo plantea como uno de los precursores del género, siento que fue muy poco profundo en darle un mejor trato, quizás dedicarles algo más de espacio, como le dio a Black Sabbath, por ejemplo.
  • Donde realmente siento que traicionó mi alma de fan, fue al tratar tan suavemente la importancia de Iron Maiden a la historia... hubiese esperado un cariño extra a una de las bandas más populares del circuito, no se, por lo menos su capítulo detallado, pero bueno, no todo puede ser como uno quiere en la vida.

Como resumen, creo que es un libro muy fácil de leer, pero que si no se tiene un poco de contexto de épocas y/o bandas puede ser abrumador (me pasó con los estilos más desconocidos para mi). Un punto importantes es que la traducción al español está hecha en la Madre Patria y nuestros amigos son malos entendiendo que esto se leerá más allá de sus fronteras, por lo que algunos chistes o términos son muy raros para nosotros (hooooostia coño!)

La foto del autor que aparece en el libro...
Para el futuro tengo agendado leer “Trapos Sucios” (o “The Dirt” en inglés) un libro que habla de la historia de Motley Crüe, como para llegar preparado al estreno de la película en marzo por Netflix.

...so let it be written

Hace casi un año la Carola me había regalado un libro que había difundido previamente por internet como imperdible: “So let it be witten” de Mark Eglington quien se encargó de realizar entrevistas y recopilar información para escribir una biografía del frontman de Metallica, don James Alan Hetfield, incluyendo textos y opiniones de próceres como Chuck Billy y Alex Skolnick de Testament o Charlie Benante de Anthrax. Para ponerlos en perspectiva, creo que uno de los momentos más emocionantes que he vivido en un concierto fue el año 2010 en el Club Hípico, cuando muy cerca de la reja de cancha (VIP, o sea…) se escuchan los acordes finales de “The Ecstasy Of Gold”, y tras las sombras aparece don James Hetfield con su guitarra escupiendo el riff maravilloso de “Creeping Death”. Juro por mi colección de discos que para mi fue impresionante ver a un ídolo de la adolescencia a un par de metros, tantas veces viendo el ‘Live Shit: Binge & Purge’ no me habían preparado para ese momento.


No obstante lo anterior, mi pésimo hábito de lector influyó en que me demorara casi un año en leerlo, pero aproveché que tuve unos días en Constitución y lo usé como lectura de vacaciones. Al terminarlo, me quedé con la sensación de que más que un libro sobre James Hetfield, es la historia de Metallica, matizando con algunas vivencias del rubio vocalista. Ahora, gran parte de los hechos los conocía, mal que mal llevo 22 años admirando a la banda de San Francisco, pero siempre es bueno refrescar algo la memoria. Acá unos apuntes respecto a cosas que me llamaron la atención:

  • Los comienzos duros, siendo duramente golpeado por la separación de sus padres y la muerte temprana de su madre, debido a las creencias religiosas que le evitaban recibir atención médica (su creencia le hacía esperar intervención divina, no humana) lo que le hizo aferrarse más a la idea de que alguna vez sería una estrella de rock como sus ídolos Steven Tyler y Joe Perry de Aerosmith (lo que me ratifica la importancia de los bostonianos en la escena rock americana de fines de los 70’s y principios de los 80’s)
  • La relación inicial con Lars Ulrich, quien no le convencía como baterista, pero que gracias a su porfía y contactos logró engancharlo, hasta que formaron el corazón de Metallica. En múltiples pasajes se muestra como el ímpetu de Ulrich podía más que su talento, dedicando jornadas al ensayo e insistir en que tenían una banda cuando eran dos, más las canciones de secundaria de Hetfield (“Hit The Lights” fue una de las primeras cosas que Hetfield escribió)
  • El bullying sostenido que tuvo que soportar Jason Newsted, el cual fue usado como chivo expiatorio de la frustración que todos sentían por la partida de Cliff Burton, pero que se vio especialmente focalizada por Hetfield. El hecho que no se escuche el bajo en ‘... And justice for all’ se le atañe en gran medida a que Hetfield no se involucrara en la mezcla y al ego desmedido de Lars por esos años. Interesante también entender que fue el principal artífice de la salida del bajista el año 2001, indicando que nada podía ser tan importante como para quitarle atención a Metallica, entendiendo que las colaboraciones de Newsted eran cada vez más ignoradas por el dueto Hetfield / Ulrich.
  • Claramente el sonido y la temática de ‘St. Anger’ está influenciado por el estado de ánimo y el periodo de rehabilitación a su adicción al alcohol, en el fondo, como cabeza de banda hizo que el resto de los músicos no encontraran un rumbo claro para armar un disco como se debe… ahí se reafirma el nivel de liderazgo que tiene este hombre dentro de The Four Horsemen.

Algunas cosas que no me gustaron:

  • Que no haya profundizado en el problema con Dave Mustaine, creo que ahí había algo que nos podría haber gustado a los los fans, más allá de las adicciones que tenía el colorín a principios de los ochenta. Hay demasiadas leyendas urbanas circulando que se podrían haber aclarado dentro de estas páginas.
  • La insistencia en la timidez y lo silencioso que se muestra “el protagonista” con todos sus interlocutores, y que cuando lo conocen bien, pasa a ser un tipo divertido, se repite mucho la situación a lo largo de los 18 capítulos.
  • No se ahonda mucho en que lo hizo entrar a rehabilitación, momento clave al inicio de siglo para la banda y claramente en la vida futura de James.

Finalmente, el hecho de estar leyendo este libro me hizo re-escuchar algunos discos (no, ‘St. Anger’ no!) por lo que le encontré algunos matices diferentes a discos comúnmente identificados como mediocres, como ‘Reload’ (“Prince Charming” encuentro que es un muy buen tema) y encontrar argumentos para seguir defendiendo a brazo partido a apuestas como ‘Load’.

PD.- De camino a Santiago, me vi un documental en Netflix llamado “Hired Gun” que muestra testimonios de músicos de sesión y de acompañamiento, donde entrevistan a Jason Newsted. El amor que demuestra ese hombre al hablar de su entrada en Metallica me hace aun sentir más cariño por su época en la banda. Cliff será irremplazable, Robert Trujillo es un excelente bajista, pero Jason era más como uno, uno que salió de abajo para llegar a una de las mejores bandas de la historia, para romper tímpanos dejando el alma arriba del escenario…